Esta es nuestra historia

Vivir en la resignación. Eso hacíamos. Licenciadas Pre-paradas y con Máster en “Ni se te ocurra abrir un negocio en plena crisis porque viene el coco y te come” por las Universidades de Vigo y Madrid, servidoras dilapidaban las horas en el furancho “VenBenito”.

Somos tres. Tres monas gallegas o tres gallegas monas, según se mire. Quizás el orden de los factores nos altere más de lo que deseamos. Nos conocimos en la noche oscura de los tiempos, cuando las modas no hacían ningún favor a la humanidad, aún con ello, nos caímos en gracia por compartir intereses e inquietudes semejantes. Pero llegó el día en que tuvimos que abandonar nuestros cómodos cocoteros y emigrar a diferentes ciudades selváticas, nuestros caminos se separaron por años pero la fuerza del destino nos hizo repetir nos afincó nuevamente en nuestra ciudad de origen.

Un día entre los efluvios del licor café, surgió el debate en torno a nuestra inutilidad social:

-Total, que estamos enfilando los 30 y vivimos como adolescentes. A esta edad mi madre ya tenía dos hijos, piso propio y llevaba años trabajando.

¡Uy que leria! Pero es que los 30 de antes son los 20 de ahora, no tenemos la culpa de pertenecer a la generación perdida…

-No te digo que no, pero algo habrá que hacer. Llevo un tiempo con la idea de tener mi propia empresa porque de perdidos al río ¿no? Y no puedo pensar en nadie mejor que vosotras para intentar montar una agencia de comunicación. Diseñadora, directora de arte y periodista, ¡somos un equipo caralludo!

Y así, después de semanas planificando el proyecto, días de locura transitoria buscando el nombre perfecto y combatiendo los malos augurios con un confiado “a ver…maloserá” nació Sansaru Comunicación.
¿Sansaru? ¿Y eso de dónde sale?

Cuando el mundo no era tan mundo como el que conocemos, habitaban en él miles de millones de sabios monos, bueno, unos más que otros. En cierta región, donde los quehaceres diarios de la sociedad mandril eran pescar celacantos y jugar a la brisca, vivían tres inocentes macacos. Cada uno de ellos tenía una tara física. Rosalía veía menos que un topo con cataratas. Emilia era muda; un domingo comiendo cocido en la aldea se atragantó con una berza y no recuperó el habla nunca más. Y Concepción sufría un traumatismo acústico debido a un incidente prenatal o lo que es lo mismo, un mal golpe contra un tabique de la placenta. Lejos de ermitañarse (si, a veces me invento palabras) las tres monas idearon un complejo método de cooperación grupal para poder desarrollar todo tipo de actividades sin restricción, iban juntas a todos lados y se complementaban a la perfección. Esta amistad conmovió mucho a los habitantes de la comarca y traspasó fronteras llegando su fama hasta Portugal y todo, haciéndose Rosalía, Emilia y Concepción celebrities del no tan mundo. Pasaron a la posteridad con el nombre de Sansaru o las tres monas sabias y fueron las únicas que supieron utilizar sus sentidos de la mejor forma; “ni vieron ni escucharon lo malvado, ni hablaron nunca con maldad”.
La Wikipedia dice no sé qué de unos monos japoneses pero ya sabéis lo que les gusta inventar… vamos que las monas eran de aquí, del mismo San Benito do Rabiño.

Si quieres seguir las aventuras de Sansaru puedes seguirnos en nuestro Blog, Facebook, Twitter y Web.

Instantánea en el VenBenito

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